Tu voz suena cansada al otro lado del teléfono. Hace meses que no nos vemos, pero a pesar de eso nuestra amistad sigue intacta y en el mismo punto en el que la dejamos . Es navidad, sí, lo sé, pero eso no impide que sigamos viviendo en el mejor de los dos mundos posibles, como tú bien dices.
La soledad siempre es mayor en estas fechas y aún cuando te deseo mejores momentos para el próximo año, mi deseo no sé si será prometedor y alcanzará a materializarse. La distancia y la lejanía de esa persona con la que realmente querrías estar me recuerda que yo también añoro y echo de menos a mucha gente. Elijamos lo que elijamos en esta vida, alguien siempre tiene que perder. Es una triste certeza a la que hemos de acostumbrarnos. Por eso mi petición para ti y este nuevo año es que al menos tú, no seas quien pierdas esta vez.
Te veré pronto, amigo. Cuando pase toda esta vorágine festiva y los corazones se restablezcan de los vaivenes absurdos de los últimos tiempos. Nos veremos un día de sol y charlaremos horas y horas sobre la vida y la muerte...como siempre nos gusta hacer. Llegaremos a esas conclusiones a las que nunca nadie antes llegó y si lo hicieron jamás nos lo contaron. Volveremos a reconocernos en la esquina de la vida que nos reservó un espacio para labrar esta amistad, a fuerza de años y coraje. Y sentiremos que el tiempo se detiene y sus alas ya no avanzan a través de las feroces manecillas del reloj. Y por unas horas, llegaremos a creernos aquello que decía John Lennon:
" La guerra se ha terminado...sólo si queremos"





