Hasta 1856, la creación del color estaba supeditada a los materiales que ofrecía la propia naturaleza, es decir, los procedentes de animales, minerales o plantas. Un químico llamado William Perkin, que en realidad estaba buscando un tratamiento contra la malaria, encontró, casi por azar, una forma de crear el color de forma artificial. Mientras Holfman estaba de viaje visitando a su familia, Perkin probo una idea suya y oxidó la anilina. Al diluirla para eliminarla, observó que esta se coloraba, y se dio cuenta de que había obtenido el primer tinte sintético. Con solo 18 años patentó la idea y aquel primer color industrial fue el malva ( en su honor, púrpura de Perkin), e inundó, a mediados del siglo XIX, las casas de moda de París y Londres. Este hecho produjo una revolución en el mundo de la química, la fotografía, la fabricación de perfumes o incluso la medicina.
De esto trata este libro : Malva. Historia del color que cambió el mundo, de Simon Garfield. 

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