Cosas insospechadas acontecen en todas partes y para colmo de la ignorancia tenemos el irritante elemento de ser impotentes. De sentir que podemos hacer muy poco o nada. Es una presentación muy dramática de algo que está muy arraigado en nuestra manera de vivir la vida de hoy en día. Por eso se llama la modernidad liquida. Es como si todo estuviera patas arriba comparado con la situación de hace 150 o 200 años, tiempo de la modernidad sólida, cuando todo parecía más duradero, mas perdurable, mucho más sólido. Ahora gente de 30 o 40 años no tiene de idea de lo que va a pasar con ellos cuando tengan 60 o 70 años. La planificación del futuro desafía nuestros hábitos y costumbres, las capacidades que aprendimos para superar los escollos del camino. Por eso la impresión general es que, día tras día, permanentemente estamos en una encrucijada.Hay muchos caminos hacia diferentes direcciones y no sabemos muy bien que senderos transitamos.
Zygmunt Bauman
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