martes, 19 de enero de 2010

Que nadie calle tu verdad

Empezaron los problemas
se engancho a la pena
se aferro a la soledad
ya no mira las estrellas
mira sus ojeras
cansada de pelear.

Olvidandose de todo
busca de algun modo
encontrar su libertad
el cerrojo que le aprieta
le pone cadenas
y nunca descansa en paz,
y tu dignidad...
se ha quedado esperando a que vuelvas.

Que nadie calle tu verdad
que nadie te ahogue el corazon
que nadie te haga mas llorar
hundiendote en silencio
que nadie te obligue a morir
cortando tu alas al volar
que vuelvan tus ganas de vivir

En el tunel del espanto
todo se hace largo
cuando se iluminara
amarrado a su destino
va sin ser testigo
de su lento caminar.

Tienen hambre sus latidos
pero son sumisos
y suenan a su compás
la alegria traicionera
le cierra la puerta
o se sienta en su sofa
y tu dignidad...
se ha quedado esperando a que vuelvas.

Que nadie calle tu verdad
que nadie te ahogue el corazon
que nadie te haga mas llorar
mintiendote en silencio
que nadie te obligue a morir
cortando tus alas al volar
que vuelvan tus ganas de vivir...
(Manu Carrasco y Malú)

lunes, 18 de enero de 2010

El mar de la tranquilidad


Soy un ser extraño en un planeta extraño. Vivo aquí desde hace tanto tiempo que ya apenas recuerdo desde cuando. No sé si nací aquí o llegué procedente de otro lugar. Lo único que sé es que soy un ser extraño en un planeta extraño.

Hace algunos años vinieron a visitarme los humanos. Yo hacía tiempo que los observaba y nunca pensé que serían capaces de llegar hasta aquí. Lo cierto es que lo consiguieron, o eso parece. En ocasiones todavía dudo de si fue un sueño. Ellos llamaron a este lugar el mar de la tranquilidad y desde entonces, no han vuelto jamás.

Mi vida consiste en observar lo que hacen y tratar de comprenderles. No resulta fácil porque continuamente se contradicen y se irritan por todo. Provocan guerras y destruyen su planeta poco a poco. Se diría que desean morir en poco tiempo sin importarles nada más que el dinero y el poder. Y muchas veces siento lástima por ellos y otras, me gustaría tanto ayudarles.

En este extraño planeta, o mejor dicho, satélite terrestre que es la Luna, los días parecen transcurrir siempre iguales pero no es cierto. Ocurren muchas cosas en la Luna. Cosas que los humanos nunca serán capaces de ver ni experimentar porque no les interesa verlo.

El otro día, sin ir más lejos, tuve una visita. Llegó procedente de una antigua nave tripulada que se perdió hace años en el espacio interestelar. En ella viajaban una pareja de monos que habían conseguido alterar el espacio-tiempo y aterrizar aquí, precisamente en el mar de la tranquilidad. Ahora se pasan el día saltando y corriendo entre las rocas de la cara oculta de la Luna. Tienen el suficiente oxígeno como para respirar. Sus cuerpos se han adaptado perfectamente a sobrevivir sin más alimento que las partículas de polvo de estrellas que, de vez en cuando, caen sobre sus cabezas. Con ellos son ya varios los animales con los que comparto espacio en este mar de la tranquilidad y es que como decía aquella frase: Cuanto más conozco a las personas, más quiero a mi perro.
Y yo añado: Cuanto más conozco a los humanos, más quiero olvidarlos.



jueves, 14 de enero de 2010

Te doy una canción

Cómo gasto papeles recordándote,
cómo me haces hablar en el silencio,
cómo no te me quitas de las ganas
aunque nadie me ve nunca contigo.
Y cómo pasa el tiempo
que de pronto son años
sin pasar tú por mí, detenida.
Te doy una canción si abro una puerta
y de las sombras sales tú.
Te doy una canción de madrugada,
cuando más quiero tu luz.
Te doy una canción cuando apareces
el misterio del amor,
y si no lo apareces no me importa:
yo te doy una canción.
Si miro un poco afuera me detengo:
la ciudad se derrumba y yo cantando,
la gente que me odia y que me quiere
no me va a perdonar que me distraiga.
Creen que lo digo todo,
que me juego la vida,
porque no te conocen ni te sienten.
Te doy una canción y hago un discurso
sobre mi derecho a hablar.
Te doy una canción con mis dos manos,
con las mismas de matar.
Te doy una canción y digo: “Patria”
,y sigo hablando para ti.
Te doy una canción como un disparo,
como un libro, una palabra, una guerrilla:
como doy el amor.
(Silvio Rodríguez)

martes, 12 de enero de 2010

Las palabras que curan



Pues bien, llego el nuevo año. Este será el año del tigre y como tal, lleno de retos por superar. Seguramente, adivino también que será el año de la paciencia y posiblemente me harán falta muchos reconstituyentes para acallar los rugidos de un tigre que siempre gana...aunque esté dormido.

Para sobrellevar estos días de abstinencia os recomiendo un libro que me trajeron los reyes magos, sí esos señores sabios de oriente a los que no he visto jamás pero que seguron que andan por algún lugar del universo. El libro en cuestión es éste: Palabras que curan, de Alex Rovira. Es de fácil lectura y está lleno de citas famosas y reflexiones interesantes... Para momentos de relax.
Y hoy precisamente es uno de esos días en los que me gustaría tener una palabra que curase a todos los que sufren o están enfermos...Si conozco alguna de esas palabras, creo que la única que sé es esta: Amor.